Cicatrices
Ciertos elementos de la realidad, sin ser simbólicos en sí, o sin haber sido aún analizados en su significado simbólico, es evidente que lo poseen. El sentido se desprende a veces de la puesta en contacto de hechos diversos. El autor (Cirlot) soñó en una ocasión con una doncella rubia desconocida (anima) cuyo rostro bellísimo estaba surcado de cicatrices y quemaduras, que no lo afeaban.
Milton dice que el rostro de Satán "está surcado por las cicatrices del rayo". Lacroix, en Rostros de la Fe, indica que "ciertamente, los estigmas de la maldición original se leen a veces en los bellos rostros de estos objetos codiciados".
Imperfecciones morales, sufrimientos (¿son lo mismo?) son, pues, simbolizados por heridas y por cicatrices de hierro y fuego.
Juan Eduardo Cirlot, Diccionario de símbolos

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